He vuelto a esta montaña llamada maternidad.
Se está muy bien en esta cima llena de ternura, pero ya se van echando de menos las historias y las orejas vuestras tan cargadas siempre de amor.
En septiembre vuelvo al mundo, bajaré de mi refugio para volver a compartir cuentos y vida con quien quiera y pueda.
¡Gracias por estar ahí acompañando!